Qué ver en Cusco: la puerta de entrada al valle sagrado en Perú

  1. Cusco ciudad imperial, la joya de los andes peruanos
  2. Qué ver en Cusco: lo que no te puedes perder
    1. La Plaza de Armas de Cusco
    2. Barrio de San Blas
    3. Qorikancha y el convento de Santo Domingo
    4. Sacsayhuaman

Cusco ciudad imperial, la joya de los andes peruanos

No hay ninguna duda sobre los motivos por los que Cusco es la ciudad más visitada del Perú. Es mucho más que un destino turístico. En Cusco la historia está viva, se toca, se siente, se respira. Declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1983, Cusco es la joya de los Andes, un tesoro cultural, monumental y arqueológico.
Si estás preparando tu visita a Cusco seguro que ya has buscado en google la palabra «Cusco altitud» y ya habrás visto la respuesta: ¡nada más y nada menos que 3.400 metros!, por lo que desde ya te anuncio que, muy probablemente, lo primero que te saldrá a recibir cuando llegues será el mal de altura o soroche como lo llaman allí, un molesto compañero que puede estar presente durante tu estancia. Si quieres saber algo más sobre sus efectos y cómo sobrellevarlo, aquí te dejo el enlace al post «soroche o mal de altura, qué es y cuáles son los remedios más efectivos«.
Cusco fue donde se asentaron los primeros incas y desde allí extendieron su imperio Tahuantinsuyo. Sobre cómo llegaron a Cusco estos primeros incas hay varios mitos y leyendas, siendo uno de los más extendidos el de Manco Capac y Mama Ocllo que emergieron del lago Titicaca y, por encargo de Inti, el Dios del Sol, fundaron la ciudad de Cusco en el lugar donde la vara sagrada que portaban, se hundió en la tierra sin dificultad.
Según Luis Millones, prestigioso antropólogo peruano, el imperio inca surgió como la integración de diversas etnias y culturas bajo un sistema de gobierno centralizado. Millones sostiene que el mito de los dos primeros incas que aparecieron de entre las aguas, jugó un importante papel como relato para lograr la unificación.
El primer emperador inca fue Pachacútec. Él fue quien diseñó la ciudadela de Cusco y la convirtió en la capital del imperio. ¿Sabías que la ciudadela original tenía forma de puma?. Según la cosmología andina el puma era un animal sagrado que representa al Kay Pacha, el mundo de los vivos.

Antigua ciudadela de Cusco con forma de puma


La visita a Cusco te llevará a recorrer los lugares sagrados de aquella antigua ciudad inca.
Existe la creencia de que los incas escogieron precisamente esos lugares porque en ellos se ubican centros telúricos de alta energía, como si fueran los chacras de la Tierra. Son puntos donde, según la creencia, la conexión con la Pachamama (la madre Tierra), es mucho más intensa y eso produce un extraordinario bienestar espiritual. y Cusco no sería el único centro energético de estas características en el Perú sino que habría varios a la largo del País.

Yo, en este aspecto, tengo que decir que siento una contradicción: dada mi formación científica tengo tendencia a alejarme del misticismo y a buscar siempre una explicación física: ¿Qué tipo de energía? ¿Cuál es el fenómeno físico por el que esa energía nos produce un bienestar espiritual? No he encontrado la explicación y por tanto tiendo a ser escéptica.

Pero lo cierto, y esto lo sentí de verdad, de forma muy clara y en mis propias carnes, es que yo al llegar a Perú tuve una sensación inexplicable de paz y armonía que no había sentido nunca y un chute de vitalidad increíble que no sé de dónde vino. Esa es mi contradicción. Si tú también has sentido esto en Cusco o en otros lugares del Perú me encantaría que me lo contaras en un comentario.
Cusco es una ciudad para patearla y entretenerse en cada rincón, pero por si dispones de poco tiempo, a continuación describo los lugares imprescindibles que tienes que incluir en tu visita.

Qué ver en Cusco: lo que no te puedes perder

La Plaza de Armas de Cusco

Al igual que en muchas otras ciudades peruanas, la Plaza de Armas de Cusco es el centro neurálgico de la ciudad. Rodeada de comercios y restaurantes y frecuentada por turistas, vendedores ambulantes y gente de la ciudad, es un lugar rebosante de actividad.
En la antigua ciudadela inca con forma de puma sagrado, la Plaza de Armas estaba situada justo en la zona del pecho del animal, ya que era el corazón religioso, cultural y político de la ciudad. Gracias a los escritos de los cronistas españoles como Pedro Cieza de León y Garcilaso de la Vega, así como a los mapas y planos de la época colonial y los restos arqueológicos, se sabe que la Plaza de Armas de Cusco estaba rodeada por imponentes palacios donde vivían dirigentes políticos del imperio y que no sólo servían como residencia sino que eran también centros de poder donde se celebraban importantes ceremonias políticas y religiosas.

Actualmente, el edificio más destacable de la plaza es la catedral. El templo comenzó a construirse en 1560, sobre los cimientos del antiguo palacio Kiswar Kancha, residencia del inca Viracocha, el noveno dirigente del imperio.


¿Qué cosas me llamaron a mí la atención de la catedral? Lo primero, el color rojizo de la piedra que la hace tan singular y que se debe a que en su construcción se emplearon piedras de granito rojo traídas de la fortaleza inca de Sacsayhuamán.

También la mezcla de estilos en su fachada donde conviven el gótico, el neoclásico y el plateresco en una mezcla muy armoniosa, y ya en el interior el altar mayor de plata finamente labrada y la pintura de la última cena de Marcos Zapata: una original escena con aires andinos, en la que Jesús y sus apóstoles comparten un cuy asado y otros productos locales como maíz y pimientos.
Yo visité Cusco en fin de año. En esas fechas, la Plaza de Armas se convierte en el epicentro de una gran fiesta en la que conviven las celebraciones ancestrales con las más modernas. La festividad atrae a decenas de miles de visitantes nacionales y extranjeros atraídos por el carácter místico de la región.
Durante el día puedes visitar la feria Santurantikuy, que reúne a más de mil artesanos de la región y que fue declarada Patrimonio cultural de la Nación en 2009 y en la noche puedes unirte a la alegría de la fiesta y a la celebración de las tradiciones populares, como los fuegos artificiales, las vueltas a la plaza con maletas para que el año siguiente esté repleto de viajes o las evocaciones a los Apus, las montañas sagradas y espíritus guardianes para pedirles protección y bendiciones.

Barrio de San Blas

Recorrer las empinadas calles del barrio de San Blas será uno de los imprescindibles en tu visita a Cusco.
Sus calzadas empedradas y sus casas de adobe te trasladarán a la época colonial.
Antes, durante el imperio inca, recibía el nombre de Toqokachi que en quechua significa «hueco de sal», lo que indica que habría allí en aquella época depósitos de ese bien tan preciado.
Durante la época colonial el barrio cambió de nombre y se transformó. Sobre los cimientos de las edificaciones incas se construyeron casas que aún perduran hoy en día con fachadas de adobe y patios interiores siguiendo el estilo español de la época.


Destaca la iglesia de San Blas, en la plaza del mismo nombre, desde donde se pueden contemplar unas magníficas vistas de la ciudad.

Alexey Komarov, via Wikimedia Commons

La iglesia, la más antigua de Cusco, fue construida sobre un antiguo santuario inca dedicado a Illapa, el dios del trueno, rayo y guerras. Inicialmente las paredes eran de adobe, pero fueron reforzadas con piedra tras el terremoto de 1650 que provocó daños importantes en su estructura.
Es impresionante el púlpito, tallado en madera de cedro y destaca también su altar mayor de estilo barroco.
Desde la época colonial hasta ha actualidad, San Blas ha sido el barrio de los artesanos. Además de poder observar a los artistas trabajando en sus talleres, también podrás comprar objetos de artesanía, ya sea en textil, cerámica, joyería o pintura, originales, de buena calidad y bonito diseño.
Es costumbre regatear, así que no tengas miedo de intentar negociar un buen precio. Desde la plaza de Armas puedes ir caminando a San Blas. Son apenas quince minutos y para llegar tendrás que recorrer la calle Hatun Rumiyoq. En esta calle podrás contemplar la famosa piedra de los 12 ángulos.

Mi hermana, compañera de viajes, junto a la piedra de los 12 ángulos

Esta piedra, que forma parte de uno de los muros del palacio arzobispal, y que en tiempo de los incas pertenecía al palacio de Inca Roca, se ha convertido en un icono de la ciudad. Sus 12 ángulos finamente tallados, que encajan a la perfección en el muro, son un ejemplo de la gran habilidad de los incas para la construcción. Esta habilidad y precisión es tan impresionante que teniendo en cuenta las herramientas de las que disponían los incas, puede parecer hasta imposible. Esto ha hecho que lleguen a surgir teorías, con no pocos adeptos, que afirman que los incas contaron con ayuda de una civilización más avanzada que vino de otro planeta. No te sorprendas si algún guía en Sacsayhuamán os da este tipo de explicaciones. Sin embargo, la comunidad científica, avalada por los datos y estudios históricos y arqueológicos defiende que los incas disponían de conocimientos para desarrollar técnicas tan precisas.

Qorikancha y el convento de Santo Domingo

Qorikancha es un antiguo santuario inca construido en el S. XV. Aunque se cree que ya existía en el mismo lugar una construcción anterior, este santuario dedicado al sol no adquirió su máximo esplendor hasta los tiempos del inca Pachacútec.
En la época colonial, sobre sus muros se construyó el actual convento de Santo Domingo.
Puedes llegar a este sitio arqueológico caminando desde la Plaza de Armas por la Avenida del Sol. Tardarás no más de 10 minutos.
Qorikancha era el centro espiritual y político del Tahuantinsuyo. En la antigua ciudad de Cusco, con forma de puma, el Templo del Oro (eso es lo que significa Qorikancha en quechua), estaba situado en la zona baja del vientre del animal, coincidiendo con los órganos sexuales y simbolizando el lugar de donde emanaba la energía vital a todo el imperio.
Anteriormente al nombre de Qorikancha tuvo el nombre de Intikancha (Templo del Sol) haciendo referencia a la divinidad que en él se veneraba. El posterior nombre, Templo del Oro se debía al hecho de que, tal y como afirman las investigaciones realizadas, las paredes del templo estaban todas recubiertas de láminas de oro y tanto en su interior como en los jardines, había figuras cubiertas del precioso metal. El oro representaba la conexión entre lo divino y lo terrenal.

Para que os hagáis una idea de la fastuosidad de Qorikancha os traslado fragmentos de lo que los historiadores de la época escribieron sobre él.
El cronista Garcilaso de la Vega escribió:

«Fueron tan increíbles las grandezas de aquella casa que no me atreviera yo a escribirlas si no las hubieran escrito todos los españoles historiadores del Perú. Mas ni lo que ellos dicen ni lo que yo diré alcanza a significar las que fueron».

El jesuita Bernabé Cobo, en su crónica «Historia del nuevo mundo» escribió sobre la imagen del Dios del Sol en forma de disco, que cubría la rotonda exterior del templo, y la describía de esta manera:

«Obrada toda de oro finísimo con exquisita riqueza de pedrería, su figura de rostro humano, rodeado de rayos tenianla puesta con tal disposición que miraba al oriente y en saliendo el sol hería en ella. Y como era una plancha de metal finísimo, reverberaban en ella y volvían los rayos con tanta claridad, que parecía el sol».

También describió de la siguiente manera la imagen con forma humana del Dios del Sol, que había en el interior del templo:

“Hecha de oro excepto el vientre que estaba lleno de una pasta de oro molido y amasado con las cenizas o polvo de los de Reyes Incas“.

En la época colonial, todo ese oro fue saqueado. A día de hoy lo que nos encontramos al acercarnos, es un lugar francamente curioso donde se entremezclan elementos arquitectónicos de las dos culturas, la incaica y la hispánica.
Entre los muros barrocos del convento de Santo Domingo asoman los vestigios del antiguo santuario inca. Seguramente nunca has visto un templo católico de esas características.
La visita al recinto es muy interesante. Te permitirá ver los restos del antiguo santuario donde se conservan algunos de los muros del templo del sol en los que se puede apreciar la técnica de ensamblaje inca, con bloques de piedra perfectamente tallados y unidos sin necesidad de mortero. Los muros están construidos con una ligera inclinación hacia dentro, técnica que emplearon los incas para hacerlos más resistentes a los terremotos y resultó ser una técnica eficaz, puesto que han permanecido intactos frente a numerosos seísmos mientras que el convento cristiano sufrió daños considerables.


El templo incluía también recintos dedicados a otras deidades como la luna, las estrellas o el arco iris. De todos ellos se conserva lo suficiente como para que te puedas hacer idea de cómo era su estructura general.

Puedes visitar también el museo, donde se muestran los objetos encontrados durante las excavaciones del sitio, y no dejes de subir al campanario de la iglesia de Santo Domingo, desde donde podrás disfrutar de unas maravillosas vistas de los jardines y de la ciudad de Cusco.
Durante los dos solsticios, el de invierno y el de verano, se celebran en los jardines de Qorikancha, sendas ceremonias dedicadas al Dios del Sol: el Inti Raymi y el Chapaq Raymi. Se trata de una recreación histórica de las antiguas ceremonias incas en las que se llevan a cabo cánticos, danzas y ofrendas. Desde allí salen en procesión hasta la antigua fortaleza de Sacsayhuaman.
Y os cuento un último dato curioso ya que recientemente se ha hecho un hallazgo importante en este lugar: arqueólogos peruanos han descubierto toda una red de túneles subterráneos construidos por los incas. Esta red de túneles partía de Qorikancha y llegaba hasta Sacsayhuaman, a casi 2 km de distancia. Ya se tenían datos históricos que apuntaban a la existencia de este laberinto de túneles, pero ahora por primera vez se han podido confirmar estas sospechas y las futuras excavaciones podrán dar información sobre el propósito de esta infraestructura y los usos que se le daba.
Para volver a la Plaza de Armas desde Qorikancha, puedes hacerlo dando un rodeo por la Calle Pumacurco. Esta calle sigue la espina dorsal de la figura del puma que daba forma a la ciudadela antigua. Es una calle tranquila, donde podrás ver bonitas casas coloniales y entre ellas vestigios de las antiguas construcciones incas.

Sacsayhuaman

A dos kilometros del centro de Cusco, en un alto desde donde se domina toda la ciudad, se encuentran las ruinas de Sacsayhuaman, una construcción inca que jugó un importante papel como fortaleza durante la conquista ya que se convirtió en un bastión de resistencia contra los españoles. Anteriormente era sobre todo un lugar de culto en el que se celebraban rituates y ceremonias principalmente dedicadas a Inti, el Dios del Sol.


Sobre la etimología del nombre, hay diferentes versiones:
Mientras que hay algunos historiadores que afirman que viene de la combinación de la palabra sacsay que en quechua significa «saciarse»y Waman, que significa “Halcón” haciendo referencia a uno de los animales sagrados para los incas, otros sostienen que viene de sacsauma que significa cabeza jaspeada, haciendo en este caso alusión a la figura del puma que daba forma a la antigua Ciudadela en la que Sacsaywaman ocupaba el lugar de la cabeza. Aparte de las espectaculares vistas de la ciudad, que ya de por sí, hacen que la visita mereza la pena, lo más impresionante de Sacsayhuaman es una estructura formada por murallas construidas en tres niveles y con forma de zigzag, conocida como «los baluartes». Estas murallas fueron construidas con enormes piedras, algunas de hasta 128 toneladas que encajan perfectamente unas con otros.


Cómo se elaboraron estas murallas sigue siendo una incógnita a día de hoy y esto ha hecho que Sacsayhuaman sea considerado uno de los lugares más misterioso del mundo.
Garcilaso de la Vega, en su crónica «Los comentarios reales» escribió:


La obra mayor y más soberbia que mandaron hacer para mostrar su poder y majestad, fue la fortaleza de Cuzco, cuyas grandezas son increíbles a quien no las haya visto, y al que las ha visto y mirado con atención le hacen imaginar y aun creer que son hechas por vía de encantamiento y que has hicieron demonios y no hombres.


Lejos de ser obra de demonios, se sabe que mas de 20.000 hombres trabajaron en la extracción y transporte de las piedras desde canteras cercanas y las tallaron y encajaron con gran precisión, aunque las técnicas empleadas continúan siendo un misterio. Pese a que por el aspecto parece una construcción defensiva, los historiadores consideran que era una estructura dedicada a Illapa el Dios Rayo.
Existían también 3 torreones de los que hoy y solo quedan has bases.

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